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Assana

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Assana: es una postura en la que intervienen los alineamientos, la actitud, la atención, la energía, la voluntad y el dinamismo.

En cuanto a la estructura corporal, en las asanas intervienen dos tipos de músculos:

  • Los estriados, rojos, que tienen la función de estiramiento y tonificación. Son los responsables de mantener el espacio en las articulaciones para que puedan trabajar bien y mantenernos en salud articular.
  • Los músculos lisos: incidimos en ellos para relajarlos y vitalizar los mismos. Estos músculos están más en contacto con los órganos internos, como son el estómago, hígado, bazo, intestino, etc.

Las posturas de yoga tienen un ritmo, dinamismo y un orden de ejecución. Al realizar las posturas, se despierta una inteligencia somática. Se moviliza el tejido conectivo del cuerpo, las fascias, que nos permiten sacar y disolver parte del estrés emocional almacenado en los tejidos. El dinamismo en la sesión de yoga ayuda que nuestra mente no divague, que la inercia del cuerpo no nos atrape y nos haga vagos. El cuerpo por sí mismo tiene mucha inercia, es la mente la que manda sobre el cuerpo.

La práctica de las asanas, su secuencia y duración en las posturas tiene un efecto físico, emocional y mental. Estimula nuestra voluntad y permite que el córtex prefrontal tome las riendas de nuestra vida. Un cierto dinamismo en la práctica de las asanas nos permite tener la atención despierta. El esfuerzo y la voluntad hacen que podamos estimularnos, disolver tensiones acumuladas y equilibrarnos, para ir más allá de lo que pensamos que son nuestras posibilidades.

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Una dimensión quizá poco explicada en la práctica del yoga es la atención y el sentido propioceptivo. En los primeros 7 años de vida se forma el sistema sensorial, que nos permite tener conciencia de nosotros mismos y de nuestro entorno por medio de los sentidos. El sentido propioceptivo es lo que nos hace decir "estoy bien, me siento bien", podríamos decir el sexto sentido. La conciencia propioceptiva nos hace estar más atentos para reconocer qué conductas, hechos, emociones, etc., nos interesa mantener y cuáles no.

En las posturas de yoga, el trabajo de poner la atención es habitual, tiene un gran beneficio en nuestro equilibrio psicofísico. Cuando podemos dirigir la atención empezamos a experimentar la libertad interna. Podemos cambiar voluntariamente nuestra percepción de lo que está sucediendo. Un entrenamiento que podemos utilizar en la vida diaria.

En la sesión de las asanas la atención la podemos focalizar en diferentes partes del cuerpo: cómo respiramos, cómo cambia nuestra experiencia según la postura que hacemos, como se disuelven nuestras preocupaciones, etc. Trabajamos la atención focalizada mientras mantenemos una atención difusa, más centrada en el entorno. La atención nos permite desvelar la energía que está en los músculos, órganos, chakras. Nos hacemos amigos del cuerpo, el aspecto más denso, y de la mente, aspecto más volátil. Así pues las asanas y la disciplina del Yoga en conjunto, ayudan a que el binomio cuerpo-mente se mantenga integrado y poder vivir, así, la paz y la alegría de nuestro Ser.

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La respiración calmada es imprescindible en las posturas. Al realizar las posturas de yoga, podemos distinguir entre esfuerzo y tensión. El esfuerzo es energía dirigida en una dirección. Entonces hay una expansión de la conciencia desde el aspecto más somático a la claridad mental y calma interior. Cuando hay tensión en las posturas, también hay tensión en la mente, la respiración es superficial, la atención pierde capacidad de amplitud y aumenta la dispersión.

Necesitamos dar una pincelada a la actitud. Quino, el autor del cómic de Mafalda dice en una viñeta "Lo ideal sería tener el corazón en la cabeza y el cerebro en el pecho. Así pensaríamos con amor y amaríamos con sabiduría ". Las asanas son como Mudras, gestos con significado, indican un tipo de energía y un tipo de vivencia. La mente y el corazón deben hacerse presentes en las asanas. Muchas asanas tienen nombres que representan animales y actitudes personales. Por ejemplo: Virabadrasana I: El guerrero nos invita a la valentía, a superar las dificultades con voluntad. Es una postura que te devuelve el optimismo. Al realizar el Assan con esta actitud, el beneficio va mucho más allá del aspecto físico, energético y mental. Si, en cambio, realizamos Halasana, la actitud es completamente diferente. Es una invitación a la interiorización. La postura nos ayuda a un cambio de estado mental. Cuerpo y mente son un continuo de conciencia: lo que los yoguis ya conocían ahora lo reconoce la ciencia.

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Al terminar la práctica de las asanas se hace siempre Savasanna, postura del muerto. "Aquel que pone todos los sentidos hacia su interior, en reposo y se sumerge en un universo de quietud, conciencia y bienestar". En la relajación se recoge lo que se ha sembrado en la sesión.

Tras la sesión de Yoga, es un buen momento para hacer la práctica meditativa y reponer en nuestro Ser, que no tiene palabras, que es pura vivencia de la Vida en mayúscula.

El Yoga es una filosofía de vida, una disciplina para vivir mejor. Hay que practicarlo con profesores de yoga que estén comprometidos con ellos mismos y transmitan la experiencia que viven.

Nuestra cultura es muy visual y eso nos puede hacer confundir, al ver o hacer posturas aparentemente perfectas sin experimentar el trabajo de atención y actitud en la postura. Las asanas, nos dan la fuerza, el relax, la atención y la comprensión que nos acompaña mientras tenemos un cuerpo físico. En Yoga consideramos el cuerpo como elemento tamásico, movido por la inercia. Si la mente no le ordena o sugiere algo, el cuerpo no se mueve. La mente, en cambio, por su naturaleza, es inquieta, rajàstica, decimos en Yoga. Cuando la mente penetra el cuerpo, éste se pone al servicio de la mente y es un buen compañero de camino. La mente, al penetrar en el cuerpo, se reconoce, se hace práctica, se tranquiliza y recupera su dimensión de sabiduría. El aspecto tamásico y rajàstic se complementan con la parte luminosa de sattvico. La claridad, la confianza profunda en la vida, la paz fruto de estar en contacto con la parte más genuina de nosotros mismos, allí donde el corazón y la mente hablan el mismo lenguaje.

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Las asanas disuelven las tensiones acumuladas en los músculos, tejidos conectivos, órganos, glándulas, etc. El sistema energético de los chakras armoniza y vivifica, el estado mental se clarifica y la atención se mantiene despierta y relajada. Pero el Yoga no  es sólo mover el cuerpo o buscar una salud psicofísica.

Es la actitud, fruto de Yama y Niyama, el Conocimiento de lo Real en nosotros, y vivir en el presente lo que hace que el Yoga tenga su efecto en nuestro Ser. En Yoga sabemos que no somos un cuerpo, lo conocemos, para estimular la energía vital. Es un camino de autoconocimiento, de libertad mental y de realización espiritual.

Entramos dentro de nosotros, apagamos la actividad de los sentidos y mantenemos la actitud de presencia, Ser, Aquí, Ahora.